Mañana es el primer día de “clase” para mi hijo. Comienza su escolarización en Educación Infantil de tres años.

Y la verdad es que me siento desconcertado.
Como cualquier padre estoy alegre porque comienza una nueva etapa, una nueva experiencia para su vida que en principio debe ser feliz. Pero por otro lado también estoy preocupado y me surgen dudas: “¿le irá bien?, ¿tendrá miedos?, ¿sabrá desenvolverse?, ¿sabrá relacionarse con sus compañeros y compañeras?”, …, o incluso me planteo cuestiones de futuro: “¿será buen estudiante?, ¿aprobará todas las materias?, ¿tendrá dificultades?, ¿tendrá éxito?, …”.
Y es a partir de aquí donde comienza mi desconcierto, ya que surge mi “yo” docente, vinculo todas esas dudas con mi experiencia en los centros. Y entonces me planteo otro tipo de cuestiones, del tipo: “¿qué estrategias metodológicas desarrollarán sus maestras y maestros?, ¿conocerán las experiencias constructivistas de enseñanza de la lengua?, ¿las pondrán en funcionamiento? ¿cómo usarán las TIC en el aprendizaje? ¿qué tipo de tareas desarrollarán en el aula?, ¿utilizarán programas de estimulación oral?, ¿contarán con las familias para el proceso de enseñanza-aprendizaje?, …”.
Me surgen dudas y es entonces cuando intento relajarme y me recuerdo que mis compañeras y compañeros son profesionales, que llevan mucho tiempo haciendo su trabajo y que por tanto saben desempeñarlo muy bien.
También me planteo que yo puedo colaborar en este proceso prestando mi ayuda desde casa o desde el trabajo conjunto con los maestros y maestras de mi hijo.
En definitiva, quiero pensar que sus “profes” aman su profesión, que tienen un espíritu docente basado en la idea de i+i (innovación e investigación educativa), que creen en los procesos de formación continua y que son fantásticos profesionales.
¿Qué opinas tú?
“Me gusta pensar que si su trabajo se parece en una mínima parte al que mi mujer ha realizado con mi hijo hasta ahora, todo irá bien. Mi mujer, que también es docente, ha hecho una magnifica labor: de acompañamiento y guía como madre, y ha iniciado un fabuloso camino en su proceso de enseñanza-aprendizaje. Si sus “maestras” en Educación Infantil continuaran sus pasos, creo que todo marcharía sobre ruedas. En este sentido estoy tranquilo”.
Gracias y saludos

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